Se cuecen habas hasta en los sitios más tranquilos y paradisíacos del mundo. Y más que cocerse, algunas habas escuecen. Sobre todo si, en el mismo caldo hay, por un lado, supuestas irregularidades cometidas por empleados y profesionales del Estado y, por el otro, supuestos hechos de maltrato, de abuso de poder, de hostigamiento y hasta de "mobbing" (o acoso) laboral.
Tensiones de esta especie y género libran una lucha a brazo partido en el sistema de salud pública de las localidades vallistas de El Mollar y Tafí del Valle. En un sector del conflicto está Julio Baumann, director del Hospital Dr. Elías Médicci y del Área Operativa del Valle (incluye al Centro de Atención Primaria de la Salud -CAPS- de El Mollar); en el otro, una agrupación denominada "Mujeres Presentes", un puñado de profesionales, una enfermera y los pacientes y pobladores que protestan en la calle, en programas de radio y en las redes sociales.
Y que denuncian la situación de persecución y violencia que dicen padecer a todo aquel que pueda -o deba- tomar cartas en el asunto: entre mayo del año pasado (cuando Baumann asumió interinamente la Dirección hasta entonces a cargo del médico Mario Ale) y el presente, dejaron numerosos planteos en el Siprosa, el Defensor del Pueblo, la Policía y la Secretaría de Derechos Humanos del PE. Además, llevaron el caso a la delegación local del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) y a la Municipalidad de Tafí del Valle.
Los objetivos constan en una nota del 4 de octubre, donde los firmantes (pacientes, lugareños y empleados de la Salud) pidieron a las autoridades del Siprosa que investiguen las denuncias presentadas contra Bauman y adopten las medidas adecuadas para suprimir el maltrato alegado, y que, para asignar un cargo de alta responsabilidad, llamen a un concurso que evalúe las calidades humanas, personales y técnicas de los postulantes.
"No haré lo mismo"
Según el director, que en septiembre pasó de interino a titular, el descontento obedece a los cambios internos que impulsa la nueva gestión. "Detrás de esta historia existe un reclamo administrativo a gente que no cumple con su trabajo, nada más. No maltraté a nadie... Ningún paciente vino a quejarse, los que me difaman son sólo cuatro profesionales y una enfermera de El Mollar", explicó a LA GACETA en una entrevista que concedió el 25 de enero.
Baumann se resiste a detallar las irregularidades que asegura que halló cuando asumió en el cargo y que originaron los sumarios. "No haré lo mismo que me hacen a mí, no ventilaré los asuntos del Hospital", justificó. En el entorno del funcionario deslizan que el personal cuestionado no observa ni los horarios de atención ni las tareas asignadas, como, por ejemplo, la elaboración de estadísticas. Además, apuntan que los problemas comenzaron cuando Baumann quiso revisar las supuestas excepciones y "privilegios" dados durante la gestión de Ale -y antes también-.
"Todas las autoridades del Siprosa me apoyan... Yo tengo más de tres décadas de servicio público. Ni bien terminen los sumarios, iré a la Justicia para exigir que prueben todo lo que dijeron sobre mí", advirtió el director, que trabajó en Monteros y en el CAPS de El Mollar antes de llegar al Hospital tafinisto -reside en el valle desde 2001-. "La dirección es pérdida de dinero y dolores de cabeza, pero acepté porque creo que tengo mucho para dar. Cuando termine el verano me sentaré con las autoridades para analizar si sigo o no, porque, si no tengo un aval manifiesto, no me quedaré aquí", anticipó.
Asimismo, Baumman negó que haya ordenado que su hijo, el médico Federico Baumann, atienda solamente a 15 pacientes por día en el CAPS de El Mollar, como denunció folmalmente la enfermera Zulema Jovita Flores en un escrito que entró al Siprosa el 7 de octubre de 2011. "Eso es mentira", aseveró tranquilamente y dijo que podía acreditar su versión con planillas de asistencia.